Jueves, 18. Diciembre 2014

Para Reflexionar

  • Mucha nómina, escasa obra

    ¿Qué entidad del país puede progresar cuando la burocracia consume una buena parte del presupuesto y se descuida la obra pública y la atención a programas sociales? De acuerdo a la calificadora financiera HR Ratings, en 2013, el gobierno del estado gasto 3.9 veces más en nómina que en obra pública (Pulso. 13 de noviembre 2014) . Gastó 6 mil 223 millones de pesos en servicios personales de los trabajadores gubernamentales y sólo invirtió mil 570 millones en obras de infraestructura. Para 2015 ha endurecido los requisitos para brindar apoyo a organizaciones civiles y ha suprimido el apoyo que le otorgaba a la organización Michou y Mau, dedicada a atender a niños y niñas con necesidades de rehabilitación.  ¿Es así como la administración de Fernando Toranzo preveía al inicio de su gobierno que San Luis Potosí caminaría por la senda del desarrollo y la justicia social?

    Insulto a la ciudadanía

    Una verdadero insulto resulta para la sociedad potosina que una reducida élite compuesta por 55 funcionarios de los tres poderes del estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y de los organismos autónomos, tengan ingresos anuales por encima del millón de pesos. "Los 27 diputados locales, los 18 magistrados del Poder Judicial del Estado, los tres integrantes del Consejo de la Judicatura, el titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE), el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) el director del Centro de Convenciones de San Luis Potosí y los rectores de las universidades Intercultural y Politécnica, son los privilegiados con ingresos que rebasan el millón de pesos" consigna el diario Pulso con base en el Anexo 11 de la Iniciativa de Ley del Presupuesto de Egresos para el ejercicio 2015. Y cómo no va a ser si los candidatos de los partidos políticos son los que llegan al Congreso del Estado desde donde aprueban los sueldos de los funcionarios, entre los cuales ellos mismos son beneficiarios. Un círculo vicioso que no acabará hasta que la ciudadanía se decida a cambiar este absurdo sistema que sólo privilegia a los grupos de poder.

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  • ¿Y los desaparecidos en San Luis Potosí?

    • Negligencia del gobierno estatal no permite conocer el paradero de un número indeterminado de personas no localizadas.

    La desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa el pasado 26 de septiembre ha estremecido no sólo al pueblo de México sino a personas, organizaciones y gobiernos de diversas  partes del mundo, pero también ha replanteado importante cuestionamientos: ¿qué ha pasado con los 22 mil 322 desaparecidos reconocidos oficialmente en todo el país hasta agosto pasado? ¿Cuántos de ellos siguen vivos? ¿Cuál es el avance en las investigaciones sobre su paradero?

    Más allá de las cifras escalofriantes, se trata de seres humanos, de hombres y mujeres con historias  y sueños, con deseos de vivir como todos. Y qué decir de la angustia, la desesperación, la impotencia, el desconsuelo que invade a esas víctimas -las que aún estén con vida- y a sus familiares, presas del sufrimiento y la desolación.

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  • El nuevo despertar de la sociedad potosina

    Ha quedado demostrado que con una participación ciudadana activa y demandante es     posible frenar los abusos del poder.

    En defensa de los intereses de la comunidad, del patrimonio colectivo, del derecho a ser tomados en cuenta, de que se haga justicia,  y en solidaridad con víctimas del poder y la indolencia, habitantes de San Luis Potosí han vuelto a tomar calles y espacios públicos para hacer escuchar su voz como hacía décadas no lo hacían.

    Tan sólo en lo que va de 2014 se han registrado cuatro importantes movimientos ciudadanos. Primero fueron vecinos del fraccionamiento Villa Magna quienes desde que entraron con máquinas al terreno donde se construiría el Centro Estatal de Control y Confianza, se apersonaron en el lugar y evitaron el comienzo formal de los trabajos aduciendo que no habían sido consultados y que no estaban dispuestos a que en su colonia operara una policía en la que ni siquiera confían.

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  • Desarrollo habitacional daña reserva ecológica

    En su afán por quedar bien con el poderoso sector inmobiliario y bajo sospechas de posibles actos de corrupción, las últimas dos administraciones municipales han permitido el desarrollo habitacional en una de las fuentes más importantes de recarga del acuífero de San Luis potosí: la Sierra de San Miguelito.

    Sin cumplir con los requisitos legales y sin considerar el impacto ambiental, la pasada administración municipal encabezada por Victoria Labastida aprobó el cambio de uso de suelo forestal a suelo habitacional de 1,400 hectáreas en la Sierra de San Miguelito para favorecer al Grupo Desarrollador conocido como Gran Peñón, que pretende construir en la zona un fraccionamiento residencial.

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  • Por 43 la sociedad ha despertado

    Juan Antonio González

    El mal endémico de la corrupción ha despertado a la sociedad. Las atroces condiciones de vida de nuestra gente han roto el silencio y la gente levanta el puño cerrado a fuerza de indignación. Sin líderes visibles, la sociedad en todo el país  ha salido a las calles y plazas públicas para reclamar justicia.

    El 20 de noviembre de 2014, 55 días después de la desaparición de los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, será recordado como el día en que la sociedad puso a temblar al gobierno federal, al Estado y a sus instituciones.

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  • Ayotzinapa: campanadas a la conciencia

    Victoriano Martínez Guzmán

    En 1999, en una conferencia, José Saramago contó una historia que ubicó en la Edad Media. Un hombre cansado porque la autoridad no atendía su queja ante el despojo de su tierra por parte de un hombre poderoso, optó por hacer sonar las campanas del templo de su pueblo como cuando se anunciaba la muerte de un habitante del lugar.

    Los lugareños, extrañados porque no tenían noticia de algún enfermo de muerte en el pueblo, acudieron al llamado de las campanas. Frente al templo, y ante la ausencia del sacristán, se preguntaban quién las tocó y, lo más inquietante, quién había muerto.

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Miércoles, 22 de Febrero de 2012 03:48

Candidatos No Registrados, la opción

por  Reflexión Ciudadana
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Ante la muy escasa capacidad, prestigio, compromiso social y ética política mostrada por cientos de candidatos a puestos de elección popular en décadas recientes, los votantes  nos formulamos ahora la pregunta,  ¿por quién voy a votar en las próximas elecciones?

Nos encontramos ante la disyuntiva de que, ya no es tanto quién es buen candidato para llevar nuestra voz a los distintos espacios de representación, sino quién es “el menos malo o el menos peor”.

 

A eso nos ha orillado la clase política que ha gobernado nuestro país y el estado pensando que no nos queda otra opción, ya no para aspirar a mejores condiciones de vida sino al menos para mantener las que tenemos. Pero quizá no te has dado cuenta que esa actitud, que esa posición, no ofrece ningún cambio en tu vida, ni da mejores oportunidades de bienestar y superación a tu familia y menos modifica las enormes desigualdades sociales que existen.

Como ya está plenamente demostrado en los últimos 40 años, los gobiernos de todos los partidos y de todos los colores han sido incapaces de responder a las demandas más sentidas de la población y hasta de resolver las necesidades más elementales de amplias franjas de mexicanos que aun carecen de agua potable, drenaje, energía eléctrica y pavimentación en sus calles, o no tienen empleo o el salario que perciben apenas les alcanza para cubrir necesidades básicas.

Volver a votar por las mismas opciones que nos ofrecen los partidos políticos lo único que provocará es que las cosas sigan como están o incluso que empeoren; los que sí  está claro es que no van a mejorar.

Si votamos por los de siempre, por los mismos partidos y candidatos -porque vaya que hay políticos que llevan años postulándose para uno y otro puesto de elección y esta vez no será la excepción– las débiles condiciones de nuestra economía, el empleo, la educación, las oportunidades de desarrollo y la deficiente calidad de vida que padecemos gran parte de la población se mantendrán como hasta ahora.

Mientras sigamos resignados a que las cosas no van a cambiar, a mantenernos en nuestra zona de confort porque tenemos medianamente resueltas nuestras necesidades o, peor aún, a aceptar que no podemos tener un mejor trabajo, un mejor salario, un empleo digno para nuestros hijos o una educación  de calidad que los lleve a competir en el nuevo entorno global en el que nos encontramos, nada cambiará.

El problema está en que no hemos sido capaces de superar esa barrera psicológica de votar “aunque sea” por el menos malo, y darnos la oportunidad de buscar otra alternativa. Preferimos conformarnos y acogernos a ese famoso refrán que dice: “más vale malo por conocido que bueno por conocer”.

El problema está en que los mexicanos no nos hemos atrevido a arriesgar en busca de algo diferente, de algo que nos permita ver y vivir cosas nuevas y tener una esperanza de que las cosas sí van a mejorar.

Por eso la pregunta es, ¿y qué puedes perder si votas por un opción distinta a lo que siempre te han ofrecido y que está comprobado que no funciona?

Desde luego que votar por una opción diferente no necesariamente es una garantía absoluta de que nos llevará a mejores estadios de vida, pero si una posibilidad real de que así suceda porque se trata de ciudadanos probos, honestos, cuya trayectoria dé muestras de estar comprometido con las causas de sociedad –y no de la clase política y del poder económico-, lo que nos da mayores garantías de que irá a representar nuestros legítimos intereses en el cargo de elección popular que pueda ocupar.

Por eso la alternativa está en votar por candidatos no registrados que bajo esa denominación aparecen en las boletas electorales y en los cuales debemos colocar el nombre de aquel que hayamos elegido.

La enorme ventaja de los candidatos no registrados es que son personas independientes, que no tienen los compromisos que aquellos que llegan postulados por los partidos políticos. Su único compromiso es con quienes votan por ellos, es decir, con los ciudadanos.

Por supuesto que elegir un candidato no registrado que sí represente nuestros intereses, implica elegirlo con inteligencia y -de la mayor relevancia- con información suficiente y de calidad que nos permita tener la certeza de que es un aspirante que llevará la camiseta de la ciudadanía.

No lo olvides. Ya han sido muchos años de padecer gobernantes ineptos y corruptos que lo único que buscan es satisfacer sus intereses, los de sus padrinos políticos y los de las cúpulas de los partidos que los postulan. No hay posibilidad de engaño, tú lo has comprobado por décadas.

No te conformes con más de los mismo, con votar por el menos malo, con mantener tu estatus de vida; con vivir en un país, en un estado o en un municipio donde prevalece la marginación social y donde las oportunidades son solo para unos pocos privilegiados que te han robado la posibilidad de un mejor futuro para ti y tu familia, y para la comunidad en la que vives.

Recuerda: la única forma de que las cosas mejoren es votando por una opción diferente, y esa opción diferente la representan los candidatos no registrados que tú elijas por su trayectoria y compromiso social.

Decídete, arriésgate y di “lo voy a intentar”, porque sólo así podemos aspirar a cosas mejores: a mejores oportunidades de empleo para ti y para tus hijos, a mejores salarios, a mejores niveles de educación. En suma a mejores niveles de bienestar. Tú, tu familia y tu comunidad lo merecen.

Ultima modificación el Miércoles, 22 de Febrero de 2012 04:09

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  • Editorial

    El voto, otra forma de protestar

    ¿Qué tenemos que hacer además de manifestarnos en las calles, portar pancartas de protesta, colocar mantas exigiendo justicia y quemar la efigie de Enrique Peña Nieto, para que este momento histórico, este parteaguas que vivimos redunde en el esperado cambio que anhela la población? ¿Qué debemos hacer para que pacíficamente acabemos con las desapariciones forzadas como la de los estudiantes de Ayotzinapa, con asesinatos extrajudiciales como el de Tlatlaya, con favoritismos como el de asignar a un proveedor del gobierno la construcción de un tren rápido, con el conflicto de intereses y con abusos como el de la Casa Blanca de Peña Nieto y su esposa?

    Es cierto, el caso de la desaparición de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa ha significado un antes y un después en la vida pública de México y las diversas y variadas expresiones de protesta y exigencia de justicia, tanto a nivel nacional como internacional, ofrecen un momento propicio –como hace décadas no se tenía– para exigir los cambios de fondo que se requieren con urgencia.

    Esas manifestaciones de inconformidad e indignación que acumulan innumerables agravios que dañan a la población y que congregan a decenas de miles de ciudadanos en las calles, son relevantes porque demuestran que la sociedad está despertando de un prolongado letargo y que ya no está dispuesta a permitir los excesos y el desprecio de los gobiernos emanados de los partidos políticos.

    Sin embargo, no debemos perder de vista que contamos con otra extraordinaria herramienta para lograr esas transformaciones tan anheladas por la comunidad y es el ejercicio soberano del  voto. Se acercan elecciones intermedias en el ámbito federal y en San Luis Potosí se renovarán  58 ayuntamiento, el Congreso local y la gubernatura del estado. El voto representa la forma legal, pacífica y sin riesgos para que los electores rechacen de una vez por todas un sistema electoral y de partidos que sólo beneficia a una clase política que hoy está más alejada que nunca de la sociedad, y  significa, hoy por hoy, ¡el acto más ciudadano que puede haber en nuestro país!

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