Viernes, 30. Enero 2015

Para Reflexionar

  • ¿Qué negociaron los precandidatos del PRI?

    La postulación de once precandidatos del PRI a la gubernatura del Estado no fue fortuita. Más de uno sabía de antemano que no tenía posibilidad alguna de ser el elegido o la elegida por su partido y aún así se apuntaron. Lo hicieron para negociar algo a cambio que  les favoreciera. Quizá una diputación federal o una local, o bien algún cargo en la nueva administración estatal, municipal o en la federal. ¿Y qué les habrá ofrecido la dirigencia nacional del PRI para que muy bien portados y en “unidad”, todos aceptaran la nominación de Juan Manuel Carreras?

    Mario García se quedó con las ganas

    A Mario García no le funcionó el destape que en Twitter hizo de su persona el desprestigiado periodista Jacobo Zabludovsky como el que se perfilaba a ser el candidato de unidad del PRI a la gubernatura, ni la red de “bots” (cuentas falsas para propagar ese mensaje masivamente) que se generó para posicionar esa versión, ni la propaganda que desplegó durante 2 años y cuatro meses en los medios de comunicación, en donde aparecía casi a diario aunque se tratara de asuntos irrelevantes. Se quedó con las ganas. Pero eso no es consuelo para los potosinos pues con el ungido, si votan por él,  correrán la misma suerte que con cualquiera de los 11 aspirantes priistas que hubiera quedado, quienes lo único que buscaban con la nominación era proteger sus intereses personales y de grupo.

    Cobrar el predial a los grandes empresarios

    El tesorero municipal José Bolaños debe ser congruente con lo que declaró a la prensa en el sentido de que el Ayuntamiento se mantendrá firme en la búsqueda de que los morosos del impuesto predial se pongan al corriente. El funcionario reconoció que empresarios, principalmente del sector inmobiliario, adeudan más de 400 millones de pesos por este concepto. Hace un año, tan sólo seis empresas inmobiliarias: Urbanizadora Peña Blanca, Grupo Desarrollador Cima, Edificadora del Bajío, Residencial la Tenería, Sociedad Mercantil Promotora y constructora Las Águilas, tenían un adeudo en conjunto por predial de 185 millones de pesos. El Ayuntamiento tiene que actuar. No es posible que miles de ciudadanos se esfuercen por pagar este impuesto mientras se tolera que poderosos y acaudalados empresarios dejen de hacerlo.

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  • Sólo un acto de la sociedad podrá frenar la corrupción

    La corrupción, en sus muy distintas formas y modalidades (desvío de recursos, peculado, soborno, Monex, Soriana, moches, casas de lujo adquiridas en claro conflicto de interés, etc.) es quizá el problema más profundo que enfrenta México porque de él se derivan otros que  también son estructurales y que causan enormes daños a la población, tales como la impunidad, la injusticia, la desigualdad social, el tráfico de influencias, la complicidad, la opacidad y la ausencia de una efectiva rendición de cuentas, por mencionar sólo algunos.

    No hay forma alguna de que un poder ejecutivo, legislativo y judicial,  o cualquier nivel de gobierno: federal estatal o municipal, y ni siquiera los llamados organismo autónomos (comisiones de derechos humanos, órganos garantes de transparencia, organismos electorales etc.) que se supone se han creado como contrapesos a los abusos del poder, pueden emprender acciones, planes o programas que beneficien a la sociedad mientras no se ataque frontalmente el problema de la corrupción.

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  • Un nuevo régimen político, indispensable para construir la democracia

    Desde que el financiamiento público a partidos políticos y órganos electorales se convirtió en factor fundamental de los procesos electorales –básicamente a partir de la segunda mitad de los 90s- los esfuerzos por iniciar un auténtica construcción democrática en México han fracasado, por lo que hoy se hace indispensable cambiar el sistema electoral por uno que ponga énfasis en la concientización del electorado sobre la transcendencia y respeto del voto y que deje en un segundo plano el tema del financiamiento, con la consiguiente y muy significativa reducción o hasta la eliminación de las prerrogativas en dinero, que se han convertido en un cáncer para los procesos electorales.

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  • Aprehensión de Gallardo, un caso más de justicia selectiva

    El momento político en que fue detenido el ex alcalde Ricardo Gallardo Cardona refleja claramente una de las más viejas prácticas del régimen priista: deshacerse de sus oponentes cuando éstos representan un peligro para conservar sus espacios de poder.

    Y es que, más allá de si es o no culpable de los delitos que se le imputan, haberlo acusado apenas unos días después de haber pedido licencia como presidente municipal de Soledad con el propósito abierto de buscar otro cargo de elección popular, muestra que el vertiginoso ascenso del político perredista, que había alcanzado elevados niveles de popularidad en la capital y en Soledad  mediante actos populistas y que amenazaba con ser candidato a la gubernatura del estado, empezaba a generar una preocupación real para el régimen, que prefirió “bajarlo” antes de que se convirtiera en un candidato difícil de vencer en las urnas.

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  • ¿Y dónde está la necesaria discusión pública?

    Uno de los elementos de mayor relevancia en la construcción y sostenimiento de una democracia lo constituye la discusión pública. La deliberación abierta entre la sociedad y el gobierno, entre grupos sociales y entre integrantes de una colectividad resulta fundamental para la compresión de los problemas que nos aquejan, para la toma de conciencia de nuestra realidad y para la acción y toma de decisiones en la búsqueda de mejores condiciones de vida para todos.

    ¿Y en México?, ¿y en San Luis Potosí?, ¿existen espacios para la discusión pública? Muy pocos. Los que hay están en algunas organizaciones sociales que se dedican a reivindicar algunas causas específicas, y en el sector académico, y no en todo, sólo en aquel donde se cultiva la reflexión y la actitud crítica, ya que muchas universidades y centros de educación superior no la promueven por temor a represalias gubernamentales o que la discusión se les pueda “salir de control”.

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  • Los partidos ya no son opción, veamos mejor a los ciudadanos

    Juan Antonio González

    Apenas se ha dado inicio a los procesos de precampaña para la elección de candidatos a cargos de elección popular en los partidos políticos y ya dan ganas de no votar por ninguno de ellos. La traición, el engaño, la mentira, la difamación, la simulación. Se van tejiendo candidaturas en una farsa inútilmente designada como democracia interna.

    La forma como los eligen no es tan distinta entre unos y otros partidos; los que eligen son las cúpulas, los dirigentes locales o nacionales y en el más descarado de los casos, el presidente de la República.

    Los ciudadanos están ausentes de cualquier decisión de los partidos políticos, lo cual es entendible, pues los partidos están integrados por una elite burocrática que poco o nada tiene que ver con la ciudadanía.

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  • ¿Elecciones 2015?

    Victoriano Martínez Guzmán

    Las elecciones del próximo 7 de junio, como las de los últimos tiempos, han dejado de ser vistas por los ciudadanos como una opción para manifestar el rumbo que les gustaría ver en la administración pública, tal como los principales beneficiarios de esos procesos lo pretenden hacer ver, para lo que disponen de ofensivas cantidades de dinero público para promocionarse.

    En los últimos 22 años, en San Luis Potosí se realizaron 11 procesos electorales. Tan sólo en el periodo de 1992 a 1997 hubo elecciones cada año. Tras aquellos seis años electorales, se regularizó el llamado a las urnas y a partir de entonces hay elecciones cada tres años.

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Miércoles, 22 de Febrero de 2012 03:48

Candidatos No Registrados, la opción

por  Reflexión Ciudadana
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Ante la muy escasa capacidad, prestigio, compromiso social y ética política mostrada por cientos de candidatos a puestos de elección popular en décadas recientes, los votantes  nos formulamos ahora la pregunta,  ¿por quién voy a votar en las próximas elecciones?

Nos encontramos ante la disyuntiva de que, ya no es tanto quién es buen candidato para llevar nuestra voz a los distintos espacios de representación, sino quién es “el menos malo o el menos peor”.

 

A eso nos ha orillado la clase política que ha gobernado nuestro país y el estado pensando que no nos queda otra opción, ya no para aspirar a mejores condiciones de vida sino al menos para mantener las que tenemos. Pero quizá no te has dado cuenta que esa actitud, que esa posición, no ofrece ningún cambio en tu vida, ni da mejores oportunidades de bienestar y superación a tu familia y menos modifica las enormes desigualdades sociales que existen.

Como ya está plenamente demostrado en los últimos 40 años, los gobiernos de todos los partidos y de todos los colores han sido incapaces de responder a las demandas más sentidas de la población y hasta de resolver las necesidades más elementales de amplias franjas de mexicanos que aun carecen de agua potable, drenaje, energía eléctrica y pavimentación en sus calles, o no tienen empleo o el salario que perciben apenas les alcanza para cubrir necesidades básicas.

Volver a votar por las mismas opciones que nos ofrecen los partidos políticos lo único que provocará es que las cosas sigan como están o incluso que empeoren; los que sí  está claro es que no van a mejorar.

Si votamos por los de siempre, por los mismos partidos y candidatos -porque vaya que hay políticos que llevan años postulándose para uno y otro puesto de elección y esta vez no será la excepción– las débiles condiciones de nuestra economía, el empleo, la educación, las oportunidades de desarrollo y la deficiente calidad de vida que padecemos gran parte de la población se mantendrán como hasta ahora.

Mientras sigamos resignados a que las cosas no van a cambiar, a mantenernos en nuestra zona de confort porque tenemos medianamente resueltas nuestras necesidades o, peor aún, a aceptar que no podemos tener un mejor trabajo, un mejor salario, un empleo digno para nuestros hijos o una educación  de calidad que los lleve a competir en el nuevo entorno global en el que nos encontramos, nada cambiará.

El problema está en que no hemos sido capaces de superar esa barrera psicológica de votar “aunque sea” por el menos malo, y darnos la oportunidad de buscar otra alternativa. Preferimos conformarnos y acogernos a ese famoso refrán que dice: “más vale malo por conocido que bueno por conocer”.

El problema está en que los mexicanos no nos hemos atrevido a arriesgar en busca de algo diferente, de algo que nos permita ver y vivir cosas nuevas y tener una esperanza de que las cosas sí van a mejorar.

Por eso la pregunta es, ¿y qué puedes perder si votas por un opción distinta a lo que siempre te han ofrecido y que está comprobado que no funciona?

Desde luego que votar por una opción diferente no necesariamente es una garantía absoluta de que nos llevará a mejores estadios de vida, pero si una posibilidad real de que así suceda porque se trata de ciudadanos probos, honestos, cuya trayectoria dé muestras de estar comprometido con las causas de sociedad –y no de la clase política y del poder económico-, lo que nos da mayores garantías de que irá a representar nuestros legítimos intereses en el cargo de elección popular que pueda ocupar.

Por eso la alternativa está en votar por candidatos no registrados que bajo esa denominación aparecen en las boletas electorales y en los cuales debemos colocar el nombre de aquel que hayamos elegido.

La enorme ventaja de los candidatos no registrados es que son personas independientes, que no tienen los compromisos que aquellos que llegan postulados por los partidos políticos. Su único compromiso es con quienes votan por ellos, es decir, con los ciudadanos.

Por supuesto que elegir un candidato no registrado que sí represente nuestros intereses, implica elegirlo con inteligencia y -de la mayor relevancia- con información suficiente y de calidad que nos permita tener la certeza de que es un aspirante que llevará la camiseta de la ciudadanía.

No lo olvides. Ya han sido muchos años de padecer gobernantes ineptos y corruptos que lo único que buscan es satisfacer sus intereses, los de sus padrinos políticos y los de las cúpulas de los partidos que los postulan. No hay posibilidad de engaño, tú lo has comprobado por décadas.

No te conformes con más de los mismo, con votar por el menos malo, con mantener tu estatus de vida; con vivir en un país, en un estado o en un municipio donde prevalece la marginación social y donde las oportunidades son solo para unos pocos privilegiados que te han robado la posibilidad de un mejor futuro para ti y tu familia, y para la comunidad en la que vives.

Recuerda: la única forma de que las cosas mejoren es votando por una opción diferente, y esa opción diferente la representan los candidatos no registrados que tú elijas por su trayectoria y compromiso social.

Decídete, arriésgate y di “lo voy a intentar”, porque sólo así podemos aspirar a cosas mejores: a mejores oportunidades de empleo para ti y para tus hijos, a mejores salarios, a mejores niveles de educación. En suma a mejores niveles de bienestar. Tú, tu familia y tu comunidad lo merecen.

Ultima modificación el Miércoles, 22 de Febrero de 2012 04:09

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  • Editorial

    Chapulines a la carga

    Como cada tres años, ya comenzó el salto de los chapulines para ir de un puesto a otro... y continuará en los próximos días.

    Se supone que cuando los electores acuden a las urnas, votan por candidatos que han presentado plataformas y compromisos con la cuidadanía que deberán cumplir durante su mandato. Los votantes por su parte depositan su confianza en ciertos aspirantes que creen que cumplirán sus promesas en el periodo para el que serán  electos.

    Pero la realidad  es muy distinta. El fenómeno del “chapulinismo” ha creado carta de naturalización en el país y es una constante ver que cada tres años, diputados locales solicitan licencia para buscar una diputación federal o una alcaldía; y presidentes municipales que abandonan su encargo antes de tiempo para buscar una diputación, una senaduría o la gubernatura de su estado.

    Casi todos solicitan licencia con siete u ocho meses de anticipación a la fecha en que deben concluir su gestión. ¿Y dónde quedan los compromisos que hicieron con la ciudadanía? ¿Qué pasa con todos los pendientes y los problemas que dejan? ¿A quién le rinden cuentas de lo que hicieron y lo que dejaron de hacer?

    Cada vez queda más claro que lo que está en juego para esos personajes es su permanencia política para la conservación de sus privilegios. No hay convicción ni espíritu de servicio ni mayor preocupación por los problemas que vive la gente. Lo que realmente les interesa es seguir escalando puestos para mantenerse en la nomina gubernamental.

    La renuncia anticipada a sus responsabilidades en un cargo público para saltar a otro sin haber cumplido en tiempo y forma con las responsabilidades para las que fueron electos, es la prueba más clara del desprecio que sienten por la ciudadanía, a la que sólo ven como un instrumento para lograr sus cuestionables propósitos.

    El mes pasado, el Consejo Coordinador Empresarial inició una campaña para llamar a la ciudadanía a no votar por todos esos “chapulines” que irresponsablemente dejan  los cargo para los que fueron electos a fin de  satisfacer sus ambiciones personales. Por el bien de todos, es conveniente atender ese llamado y ampliarlo a todos los candidatos emanados de los partidos políticos.

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