Domingo, 31. Julio 2016
  • Se perdió el respeto a la autoridad

    ¿Hay autoridad en México? ¿Puede haberla donde se ha perdido todo respeto hacia quienes representan a la autoridad? ¿Pude existir donde no hay canales de diálogo, o los hay pero ausentes de voluntad para atender los reclamos de ciudadanos y grupos de la sociedad?

    Nos encontramos en un momento muy delicado para el país. La corrupción, la impunidad, la ausencia de estado de derecho y de genuina representación social, han hecho que la gran mayoría de los ciudadanos haya perdido la confianza en las autoridades.

    No solo eso, la enorme decepción que existe y la impotencia que sienten muchos frente a gobiernos incapaces de atender sus demandas, los ha llevado a faltarles al respeto a las más altas autoridades, comenzando por el presidente de la república, a quien sin mayor recato le han hecho bromas de todo tipo y hasta le han mentado la madre en redes sociales y en otros espacios de expresión en la web.

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  • En México las elecciones se “ganan” comprando votos

    ¿Cuántos  candidatos que han sido declarados triunfadores realmente ganaron en buena lid la elección en la que compitieron? ¿Cuántos votos emitidos consciente y voluntariamente obtuvieron, y cuántos fueron comprados? ¿Cuántas elecciones han sido  legales y legítimas en las que el que es declarado oficialmente ganador, es realmente el que salió victorioso en la contienda?

    La compra de votos es hoy quizá el problema más difícil de resolver en un sistema de partidos y de elecciones donde la trampa es el elemento sustancial y en el que no hay voluntad para ganar “a la buena”. No hay partido que se escape a la tentación de comprar votos, en dinero o en especie, para asegurar el triunfo en una elección.

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  • La conciencia por un kilo de tortillas

    Juan Antonio González

    Tortillas, libretas, cobijas, despensas, garrafones de agua, lapiceras, diccionarios, medicamentos, dulces, juguetes, varilla, cemento, ladrillos y hasta tinacos para agua a cambio de un voto, de la promesa de un voto, del aplauso de reconocimiento al alcalde, gobernador o diputado.

    Sin dignidad alguna, miles y miles extienden la mano como pidiendo limosna y con ello cierra el compromiso de llevar al poder a quienes los manipulan y explotan.

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  • ¿Otro cacique en San Luis Potosí?

    Alejandro Rubín de Celis

    Si Victoria Labastida y Mario García Valdez dieron mucho de que hablar por sus polémicas gestiones caracterizadas por el despilfarro y por presuntos actos de corrupción, Ricardo Gallardo Juárez, en apenas 10 meses de gestión, ya los está superando.

    Como sus antecesores, Gallardo comenzó su administración haciendo notar que Mario García le había dejado las arcas vacías, pero que haría las gestiones necesarias en la federación y donde fuera necesario para conseguir recursos que permitieran realizar obras y acciones a favor de la ciudadanía.

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  • Los dueños de la administración pública

    Cuando en 2002 surgió la primera Ley de Transparencia y en los meses siguientes se dieron los preparativos para cumplir las obligaciones de difundir de oficio la información pública, la primera actitud que quedó expuesta por parte de los servidores públicos fue la creencia que hoy todavía mantienen la gran mayoría de ellos: la administración pública les pertenece.

    No importa si llegaron al cargo tras una campaña electoral en la que pronunciaron discursos para pedir el voto y poder representar de la mejor manera los intereses de los ciudadanos, una vez instalados en él, los recursos materiales y humanos, las decisiones que deben tomar y el erario se convierten en su patrimonio, lo que implica anteponer sus intereses a los de la comunidad.

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  • Inversión pública estatal, menor al 5% del presupuesto

    En 2015, el gobierno del Estado gastó mil 933 millones de pesos en inversión pública, que apenas representa el 4.7 por ciento del presupuesto total ejercido, que ascendió a 40 mil 905 millones de pesos, no obstante que es un rubro fundamental para el mejoramiento de la infraestructura y los servicios dirigidos a la población.

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Miércoles, 22 de Febrero de 2012 03:48

Candidatos No Registrados, la opción

por  Reflexión Ciudadana
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Ante la muy escasa capacidad, prestigio, compromiso social y ética política mostrada por cientos de candidatos a puestos de elección popular en décadas recientes, los votantes  nos formulamos ahora la pregunta,  ¿por quién voy a votar en las próximas elecciones?

Nos encontramos ante la disyuntiva de que, ya no es tanto quién es buen candidato para llevar nuestra voz a los distintos espacios de representación, sino quién es “el menos malo o el menos peor”.

 

A eso nos ha orillado la clase política que ha gobernado nuestro país y el estado pensando que no nos queda otra opción, ya no para aspirar a mejores condiciones de vida sino al menos para mantener las que tenemos. Pero quizá no te has dado cuenta que esa actitud, que esa posición, no ofrece ningún cambio en tu vida, ni da mejores oportunidades de bienestar y superación a tu familia y menos modifica las enormes desigualdades sociales que existen.

Como ya está plenamente demostrado en los últimos 40 años, los gobiernos de todos los partidos y de todos los colores han sido incapaces de responder a las demandas más sentidas de la población y hasta de resolver las necesidades más elementales de amplias franjas de mexicanos que aun carecen de agua potable, drenaje, energía eléctrica y pavimentación en sus calles, o no tienen empleo o el salario que perciben apenas les alcanza para cubrir necesidades básicas.

Volver a votar por las mismas opciones que nos ofrecen los partidos políticos lo único que provocará es que las cosas sigan como están o incluso que empeoren; los que sí  está claro es que no van a mejorar.

Si votamos por los de siempre, por los mismos partidos y candidatos -porque vaya que hay políticos que llevan años postulándose para uno y otro puesto de elección y esta vez no será la excepción– las débiles condiciones de nuestra economía, el empleo, la educación, las oportunidades de desarrollo y la deficiente calidad de vida que padecemos gran parte de la población se mantendrán como hasta ahora.

Mientras sigamos resignados a que las cosas no van a cambiar, a mantenernos en nuestra zona de confort porque tenemos medianamente resueltas nuestras necesidades o, peor aún, a aceptar que no podemos tener un mejor trabajo, un mejor salario, un empleo digno para nuestros hijos o una educación  de calidad que los lleve a competir en el nuevo entorno global en el que nos encontramos, nada cambiará.

El problema está en que no hemos sido capaces de superar esa barrera psicológica de votar “aunque sea” por el menos malo, y darnos la oportunidad de buscar otra alternativa. Preferimos conformarnos y acogernos a ese famoso refrán que dice: “más vale malo por conocido que bueno por conocer”.

El problema está en que los mexicanos no nos hemos atrevido a arriesgar en busca de algo diferente, de algo que nos permita ver y vivir cosas nuevas y tener una esperanza de que las cosas sí van a mejorar.

Por eso la pregunta es, ¿y qué puedes perder si votas por un opción distinta a lo que siempre te han ofrecido y que está comprobado que no funciona?

Desde luego que votar por una opción diferente no necesariamente es una garantía absoluta de que nos llevará a mejores estadios de vida, pero si una posibilidad real de que así suceda porque se trata de ciudadanos probos, honestos, cuya trayectoria dé muestras de estar comprometido con las causas de sociedad –y no de la clase política y del poder económico-, lo que nos da mayores garantías de que irá a representar nuestros legítimos intereses en el cargo de elección popular que pueda ocupar.

Por eso la alternativa está en votar por candidatos no registrados que bajo esa denominación aparecen en las boletas electorales y en los cuales debemos colocar el nombre de aquel que hayamos elegido.

La enorme ventaja de los candidatos no registrados es que son personas independientes, que no tienen los compromisos que aquellos que llegan postulados por los partidos políticos. Su único compromiso es con quienes votan por ellos, es decir, con los ciudadanos.

Por supuesto que elegir un candidato no registrado que sí represente nuestros intereses, implica elegirlo con inteligencia y -de la mayor relevancia- con información suficiente y de calidad que nos permita tener la certeza de que es un aspirante que llevará la camiseta de la ciudadanía.

No lo olvides. Ya han sido muchos años de padecer gobernantes ineptos y corruptos que lo único que buscan es satisfacer sus intereses, los de sus padrinos políticos y los de las cúpulas de los partidos que los postulan. No hay posibilidad de engaño, tú lo has comprobado por décadas.

No te conformes con más de los mismo, con votar por el menos malo, con mantener tu estatus de vida; con vivir en un país, en un estado o en un municipio donde prevalece la marginación social y donde las oportunidades son solo para unos pocos privilegiados que te han robado la posibilidad de un mejor futuro para ti y tu familia, y para la comunidad en la que vives.

Recuerda: la única forma de que las cosas mejoren es votando por una opción diferente, y esa opción diferente la representan los candidatos no registrados que tú elijas por su trayectoria y compromiso social.

Decídete, arriésgate y di “lo voy a intentar”, porque sólo así podemos aspirar a cosas mejores: a mejores oportunidades de empleo para ti y para tus hijos, a mejores salarios, a mejores niveles de educación. En suma a mejores niveles de bienestar. Tú, tu familia y tu comunidad lo merecen.

Ultima modificación el Miércoles, 22 de Febrero de 2012 04:09

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  • Editorial

    Un gobierno sin populismo es lo que la ciudad necesita

    Ricardo Gallardo Juárez nos ha querido vender la idea de que con la entrega de garrafones de agua, despensas, útiles escolares y apoyos a mujeres embarazadas y adultos mayores, mejorará la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Pero se trata de un engaño.

    Lo único que el alcalde de San Luis Potosí está haciendo es generar una dependencia de los grupos más vulnerables hacia su persona con un claro objetivo político: mantenerse en el poder. Y lo peor es que lo hace con los propios recursos económicos de la gente.

    Las acciones que  lleva a cabo el presidente municipal tienen un claro sello populista, pues con ellas está construyendo una clientela para ganar simpatías y votos para futuros procesos electorales, y busca tener la imagen de ese benefactor, casi me-sías, que llega a resolver los problemas más apremiantes de las familias.

    Un signo inequívoco de su populismo es que todo lo que entrega lleva imágenes y símbolos de su persona, de su partido y/o del eslogan de su gobierno “con gallardía”.

    Lo cierto es que los apoyos que entrega no son más que paliativos que resuelven necesidades inmediatas de la gente pero no les ayuda a salir de su situación de pobreza, marginación y falta de oportunidades.

    Si bien es cierto que la entrega de garrafones, las despensas y los apoyos económicos forman parte de las estrategias y acciones del Plan Municipal de Desarrollo, no atacan de raíz los problemas de fondo que enfrenta la mayoría de las personas que viven en colonias de bajos recursos.

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