Editorial


Publicado el 19/12/2017


Dignidad, valor fundamental que debemos defender y preservar

La dignidad es sin duda uno de los valores más preciados del ser humano, junto con la libertad y la vida, que debemos preservar y defender frente a cualquier amenaza que ponga en riesgo el respeto que cada individuo merece de los demás.

         La dignidad es un valor intrínseco a toda persona que no  depende de factores como la condición económica, la posición social, el sexo o la raza  y está establecida como un derecho humano fundamental en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

         La palabra dignidad proviene del latín dignitas, que significa excelencia o grandeza. El teólogo Thomas Williams la define como “la excelencia que merece respeto o estima”.

         Es así que por la dignidad que cada uno posee, todos los humanos somos iguales y merecemos respeto.

         Más allá de que la dignidad de una persona pueda ser vulnerada por otra persona, en el ámbito político se ha atentado de múltiples maneras contra la dignidad de los ciudadanos, en tanto que individuos que poseen esta cualidad excepcional.

         En México, por ejemplo, los políticos engañan a la gente con promesas en campañas que saben que no van a cumplir, desvían recursos que son de todos para su propio beneficio, manipulan a la población con propaganda que miente, tuercen la ley para no ser castigados cuando incurren en actos de corrupción, y permanentemente le entregan dádivas a la gente más necesitada (despensas, materiales de construcción, enseres domésticos etc.), para comprar su conciencia a fin de que voten por ellos y mantenerse en el poder.

Con estos actos los políticos nos faltan al respeto y dañan profundamente ese maravilloso valor que todos poseemos que es nuestra dignidad.

         Para proteger sus intereses, ellos siempre harán lo que sea necesario, así sea faltarnos al respeto y pisotear nuestra autoestima.

         Pero de cada uno de nosotros depende que eso no suceda, más aún cuando nos referimos a uno de los principios más preciados que puede poseer el ser humano que es nuestra dignidad.      

         Rechacemos las dádivas, denunciemos la corrupción por todos los medios a nuestro alcance, participemos activamente por el bien común y para que haya justicia para todos.

         Así honraremos el preciado valor de la dignidad pero, sobre todo, nos honraremos a nosotros mismos. 





}