Desastroso el año que se va; corrupción, violencia e impunidad al por mayor


Publicado el 19/12/2017


Juan Antonio González

Cierra el año, de nueva cuenta, bajo un ambiente de creciente inseguridad y muerte, así como con niveles de corrupción e impunidad a tope.

         El que se va es un año desastroso en muchos sentidos: subsiste la desigualdad, la miseria habita en decenas de miles de hogares, la economía avanza en beneficio de pocos, el salario alcanza para muy poco y la mayor parte de la entidad conserva rezagos ancestrales.

Para el colmo, la clase política enquistada en los distintos niveles de gobierno e instituciones públicas de los tres Poderes del Estado, sigue agraviando a una sociedad ya harta de corrupción, excesos e incapacidad.

         El año que termina está marcado por casos emblemáticos como la Ecuación Corrupta, la expansión cual mala yerba de la Gallardía, el desvío de fondos públicos en la injustificada dádiva por parte de los diputados, la violación constante de los derechos humanos en corporaciones policíacas y dependencias del gobierno ya sea estatal o municipal.

         La historia de 2017 ha estado marcada por los cientos de ejecutados y decenas de secuestrados y los miles y miles de potosinos afectados por la delincuencia mediante robos y extorsiones.

         Hemos visto pasar los dos primeros años en el gobierno del mandatario estatal y de los 58 presidentes municipales y de la legislatura y, en todos los casos, de acuerdo con su desempeño, lo que parece importarles menos es el ciudadano para el que, sea en la ciudad o en el campo, poco han cambiado las cosas.

         Malos gobiernos y servidores públicos incapaces, gobiernos de escasísima calidad y funcionarios de muy dudosa moral; gobiernos opacos, arrogantes y sobradamente derrochadores.

         Lo que nos deja el año es a todas luces, patético. Una Auditoría Superior del Estado utilizada para corromper y para proteger a servidores públicos deshonestos.

         Y el año que está por iniciar es de elecciones. Como si no hubiera memoria de nada, los mismos políticos corruptos están ya en plena carga por más posiciones políticas. No obstante que no han cumplido lo que prometieron, ellos y sus partidos van por más espacios de poder.

         Con cinismo sin límites, alcaldes y diputados van por su reelección y algunos, más conocidos por su perfil corrupto que por su compromiso social, se unen a alguna campaña  presidencial o van por una diputación federal o la senaduría.

         No conocen la vergüenza. Tienen al estado, a la ciudad o a sus municipios en el atraso y en la violencia y pese a ello, quieren seguir en el poder a toda costa.

         Es un año para el olvido en términos de mejoría social pues lo que prevalece es la política del asistencialismo, el clientelismo, la dádiva a cambio de lealtades cuando llegue la hora de las urnas.

         Es muy poco probable que para el 2018 mejoren las cosas. Los problemas de la gente estarán en segundo o en un tercer término, lo que estará en primera línea es la guerra de las campañas, donde lloverán promesas y mentiras.

         Campañas donde el candidato simula estar cerca de la gente, campañas en las que se derrochan decenas de millones de pesos y con las mismas promesas de siempre. Nada distinto a lo que se ha visto y escuchado por décadas.

         Parece que no hay mucho por hacer, salvo que estando hartos de todo eso, se busquen formas nuevas de participación. Habrá candidatos independientes a cargos de presidente municipal y diputados, tal vez esa sea una opción y al mismo tiempo, una forma de ajustar cuenta a los políticos y sus partidos.





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