Los desaparecidos por los “desaparecidos”


Publicado el 19/12/2017


Guillermo Pizzuto Zamanillo

El tema de los desaparecidos a causa de la delincuencia en el país es un tema muy socorrido hoy en México. Pero esos desaparecidos son  el resultado de otros desaparecidos, los de la sociedad.

            Hay desaparecidos, secuestrados, muertos, levantados que desaparecen por alguna razón. Y en la vida cotidiana hay otra gran cantidad de desaparecidos  que son responsables de los otros desaparecidos porque han claudicado en asumir su responsabilidad social como ciudadanos.

            Son personas que trabajan, productivas en lo que hacen, gente buena en su vida y en el seno de su familia. Pero ni ellos, ni su trabajo, ni su familia están ligados de algún modo con el resto de la sociedad.

            Muchos de ellos piensan que están bien porque cuidan de su familia, porque todos los días van a trabajar a una empresa o institución y cumplen con su responsabilidad laboral y por ello les pagan. Piensan que ya cumplieron con su función en la sociedad y en cierto modo tienen razón. Pero su familia,  esa empresa y ese empleo están ahí porque a su alrededor hay una sociedad entera de la que dependen de una u otra manera.

            La familia requiere múltiples satisfactores que le proporcionan productores y comerciantes; una empresa necesita servicios públicos e infraestructura (agua, drenaje, calles, alumbrado etc.) para poder producir y para que proveedores y empleados puedan acceder a las instalaciones del negocio.

            ¡No vivimos aislados!

            Los desaparecidos de la sociedad piensan que hacen todo bien y que no necesitan ver a los demás ni voltear para otro lado. Pero son ellos los que en realidad están provocando indirectamente los graves daños que padecemos, hasta que llega el día en que uno de los otros desaparecidos es un hijo, un hermano, una esposa, un pariente. Y entonces sí reaccionan  y preguntan: “¿por qué el gobierno no hace lo que le corresponde? Están sucediendo estas cosas y ahora me tocó a mí”, y entonces sí vociferan contra el gobierno.

            Debemos hacer un profundo análisis en nuestro interior y ver realmente qué tan culpables son los desaparecidos de la sociedad de que haya tantos otros desaparecidos a causa de la delincuencia.

            Fue impresionante leer una noticia cuyo encabezado señalaba que habían muerto cuatro personas  luego de que el presidente estadounidense Donald Trump había declarado que reconocía a Jerusalén como capital de Israel, cuando en México, por la falta de declaraciones y de participación de funcionarios y gobiernos y de la sociedad civil hay 20 o más muertos todos los días.

            Este es el resultado de la ceguera total de los políticos que piensan, por ejemplo, que hacen bien su trabajo porque regalan estufas ecológicas  a familias de escasos recursos y sienten que ya cumplieron su responsabilidad como servidores públicos porque su enfoque de gobierno es el de la caridad. Mientras tanto, una parte importante de la sociedad piensa y dice que tenemos   muy malos políticos que sólo ven por sus intereses. Y entre unos y otros permiten que la situación en el país sea cada vez peor.

            Este es el juego de “los desaparecidos por los desaparecidos” . Los desaparecidos de la sociedad debemos comenzar a concientizarnos de que los graves problemas que padecemos no son por culpa de otros, sino consecuencia de nuestra indolencia, de nuestro desinterés porque todos vivamos mejor, en un entorno de seguridad y confianza que favorezca el pleno desarrollo de la sociedad.  

            Solemos pensar: “Ahí te dejo la basura, tú (gobierno) recógela” o  “ahí te dejo la seguridad, tú arréglala” o bien: “este presidente municipal no sirve”. Y tú, ¿qué has hecho para que sirva”.

            Estamos ayunos de una participación ciudadana activa que es lo que está causando tantos desaparecidos, pero también, pobreza, injusticia, desigualdad y falta de democracia.

            Es nuestro deber constitucional y moral participar para que cambie este estado de cosas. Todos hablamos de nuestros derechos pero se nos olvida que también tenemos obligaciones como ciudadanos y una de ellas es participar por el bien común.

            Si falla en sus deberes un gobernador o un alcalde, ¿cuántos están dispuestos exigirles que hagan las cosas bien, que cumplan con su responsabilidad?    

            Somos tan pocos que por eso hay muchos desaparecidos.

            Decídete ya a actuar por ti, por tu familia, pero también por los demás.





}