Criticar y dialogar, sin insultar ni ofender

La incursión de las nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana ha significado sin duda un cambio de modelo en la comunicación social, en el que ya no sólo los grandes medios controlan la información y los contenidos sino que la sociedad, el ciudadano común, tienen hoy la capacidad de producir sus propios mensajes e interactuar de las más diversas formas y con las personas y grupos que decida.

            Por supuesto que las redes sociales son el ejemplo más claro de este nuevo paradigma pues son espacios que nos permiten hacer realidad nuestro derecho a  la libre expresión de las ideas que durante tanto tiempo nos fue escamoteado por los medios tradicionales (prensa, radio y televisión). Así, las diversas plataformas que nos ofrece hoy internet se erigen en los nuevos medios de comunicación de la sociedad civil y los millones y millones de intercambios de mensajes y de información que se dan a diario en todas las latitudes así lo demuestran.

            Lamentablemente no siempre hemos usado estos medios con los mejores propósitos y, como espacios de debate público, muchos los hemos convertido en arenas de insultos y descalificaciones.

            Es cierto que políticos y funcionarios de todos los colores nos han causado tal cantidad de agravios que por supuesto que tienen más que merecido el insulto de tantos ciudadanos que en ese tipo de expresiones encuentran la forma de manifestar su enorme descontento y frustración; sin embargo, si hacemos una reflexión más profunda podremos darnos cuenta de que la ofensa, la grosería, la mentada de madre, finalmente no nos llevarán a ninguna parte.

            Del lado de los gobiernos y de los poderes, ya sabemos, la atención a nuestras necesidades y la solución de nuestros problemas solo está en el discurso, en la campaña por un cargo, no en la realidad cotidiana de la gente. 

            En Reflexión Ciudadana creemos que los ciudadano debemos apostar por un debate de altura en las distintas plataformas que hoy nos ofrece la red (blogs, chats, redes sociales, páginas web etc.) que nos permita discutir y aportar ideas para construir una columna vertebral, aún dentro de nuestras diferencias, sobre el proyecto de ciudad, de estado y de nación que queremos. Para lograrlo, resulta indispensable un dialogo responsable y respetuoso, lejos de la ofensa y el insulto y cerca de la deliberación y la propuesta. 


Emilio Álvarez Icazaca, ex secretario de la Comisión Interamiericana de Derechos Humanos, se destapa como candidato a la presidencia por el mvimiento social AHORA

Financiamiento público: vida o muerte de los partidos políticos

¿De verdad los partidos políticos en San Luis Potosí estarían dispuestos a que se les retirara el financiamiento público, como lo han señalado algunos de sus dirigentes? ¿Sera cierto que están dispuestos a subsistir sólo con las aportaciones de sus militantes y simpatizantes? ¿Lo dicen por convicción o "de dientes para afuera" bajo la creencia o la certeza de que eso no sucederá?


Deuda pública compromete el futuro de los potosinos

 La corrupción es sin duda uno de los problemas más graves que enfrenta el país porque de él se derivan enormes daños para la población en términos de expectativas de desarrollo y calidad de vida.

         De acuerdo al Banco Mundial, en 2015 la corrupción en México representaba el 9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, de la suma de todos los bienes y servicios que produce una nación.


       

Políticos farsantes y su pacto (no escrito) de impunidad

Victoriano Martínez Guzmán

Si una persona cualquiera acusa a un político que ocupa un alto cargo en la administración pública, habrá muy pocos que pongan en duda su acusación y, en cambio, muchos se pronunciarán con expresiones hasta groseras para descalificar el actuar de tan infiel servidor público. Ese es el nivel de confianza que han construido los políticos de todos los partidos en las últimas décadas.         

¿Qué más tiene que pasar?

Alejandro Rubín de Celis

¿Qué más tiene que pasar para que reaccionemos ante el abuso de unos diputados que se hacen de autos nuevos con nuestro dinero y los usan para satisfacer sus propios intereses?

         ¿Qué más tiene que pasar para actuar ante el engaño de esos supuestos legisladores que quieren ejercer 80.5 millones de pesos en dádivas para sus electores y con ello alcanzar un nuevo cargo público que les permita seguir saqueando el patrimonio público?     

Un millón de pesos en cenas de navidad

Juan Antonio González

Asistimos de nueva cuenta a un espectáculo tan bochornoso como patético de nuestra clase política: el costo de las opíparas cenas de los “servidores públicos” que, con cargo a los recursos de la gente, se hartaron y divirtieron con todo el cinismo posible durante la pasada navidad.     

Ciudadanos sin servicios; funcionarios derrochadores

Uno de los mayores problemas que existen en materia de gasto público en el estado es que no se hace una planeación financiera adecuada que ponga siempre por delante las necesidades más apremiantes de la población. En su lugar, crecen las burocracias y el gasto en sueldos y prestaciones es exorbitante, la deuda pública se incrementa y la mitad de los habitantes de San Luis Potosí sigue viviendo en condiciones de marginación y pobreza.